Medellín se puso modo “Champions”… El nuevo estadio Atanasio Girardot no será cualquier obra; será el Versace de los estadios.
Capacidad para 60.000 personas, techo completo, pantallas más grandes que las de un concierto de Bad Bunny y una pinta que dejará al Campín pareciendo cancha de barrio.
Sí, amigos, el Atanasio será tan moderno que hasta el Wi-Fi va a tener VAR.
Plata hay… o eso dicen, pero para el nuevo Atanasio Girardot sí
Lo cierto es que el proyecto costará 750 mil millones de pesos, una cifra tan grande que hace ver la nómina del Pereira como una vaca rota.
Todo saldrá de recursos públicos, porque Medellín no escatima cuando se trata de dejar huella (ni cuando se trata de ponerle luces hasta a los pasillos).
La idea es que las obras comiencen entre mayo y junio de 2026. Y si todo sale bien (lo cual, en Colombia, ya es un milagro), estaría listo para 2027.
“Ni los goles de Darwin salvan al Pereira”, pero el Atanasio sí salva la pinta
Mientras en Pereira hacen cuentas con calculadora prestada, Medellín anda con planos de lujo y renders que parecen sacados de la NASA.
Los paisas no quieren estadio, quieren una experiencia cinco estrellas. Donde los hinchas puedan disfrutar del fútbol sin mojarse, con buena vista y, quién sabe, tal vez hasta con baño que tenga papel (eso sí sería innovación).
El nuevo Atanasio promete ser tan ostentoso que los hinchas van a ir con camiseta nueva, no por cabala, sino por etiqueta.
Medellín le apunta al top mundial
Cuando esté listo, el Atanasio no solo será el más grande de Colombia, sino el más fino. Un templo del fútbol con espíritu paisa y presupuesto de europeo.
Ya lo dijo un hincha por ahí: “Hermano, si no ganamos títulos, al menos que el estadio los parezca”.
Porque sí, en un país donde unos equipos se quedan sin técnico y otros sin sueldo… Medellín se quedó con el lujo.