Ay, Lucho, Lucho, Lucho.
París empezó a corear su nombre, y los fans del PSG ya estaban buscando cómo tatuarse un “Luchito Ballon d’Or 2025” en francés, pero el destino (y el VAR) decidieron darle un toque de drama a la historia de Lucho hoy.
El colombiano se estaba jugando un partidazo… se hizo dos goles, unas gambetas de videojuego y hasta un par de pases con GPS incluido. El Bayern como que no sabía si marcarlo, abrazarlo o pedirle la camiseta ya en el primer tiempo.
Pero, como toda buena novela futbolera, llegó el giro inesperado: Una jugada dividida, Achraf Hakimi en el piso, el árbitro que no sabía ni que hacer, y el VAR pidiendo protagonismo como ex tóxico en plena final.
Primero amarilla, y todos tranquilos. Pero el VAR se metió a tener su momento de gloria. Cinco repeticiones, tres ángulos, y un suspiro después, el árbitro se acercó a la pantalla, vio la jugada y mostró la roja directa.
Luis Díaz pasó de ser figura del partido a figura en el camerino, en menos de 10 segundos.
El drama de telenovela
Hakimi cayó al suelo como si el tobillo hubiera decidido desconectarse del Wi-Fi del universo.
Mientras tanto, Lucho bajaba del olimpo goleador directo al túnel, con la misma cara que uno pone cuando le cancelan el almuerzo después de cocinarlo.
El debate es: ¿fue o no fue?
Los puristas del reglamento dicen que la roja era justa. Los románticos del fútbol aseguramos que fue demasiado castigo.
Y los hinchas del Liverpool, que todavía lo extrañan, insisten en que eso no pasa en la Premier… aunque allá lo echan igual, pero con más estilo.
Lo cierto es que el VAR logró lo que ni el Bayern podía: sacar a Luis Díaz del partido. El colombiano pasó de héroe a trending topic, de “Lucho MVP” a “¿era necesaria la roja?”.
Así es el fútbol, pero Lucho se pasó
Es que demostró que puede ser protagonista en todos los géneros:
- En drama, con la roja incluida.
- En acción, con goles y dribles.
- Y en comedia, porque el VAR siempre se roba el show.
Mi posdata es: Tranquilos, fans del PSG que Lucho volverá. Quizás con menos entusiasmo (Mentiras)… pero con más cuidado al barrer (Ojalá).